Miércoles, 22 Noviembre 2017

Biografia E. Rice

edmund rice bio

Beato Edmundo Rice

Edmund Rice fundó los Hermanos Cristianos en Waterford, Irlanda, en 1802. Tenía entonces 40 años.

En la vida y obra de Edmund Rice, encontramos la base de la visión de los Colegios de los Hermanos Cristianos que nos adentrará en el Siglo XXI.

Era un exitoso hombre de negocios. Su joven esposa había muerto en un accidente unos doce años antes, dejándolo con una hija mentalmente discapacitada, a quien cuidaba.

La  fe de  Edmund era  una  fe viva  que  se manifestaba siempre por medio de la acción en bien de los demás y de la participación en el culto y las plegarias personales. Su fe nunca fue un asunto privado; su amor a Dios y su creencia en el Evangelio  lo llevaron a un cambio de vida extraordinario.

Edmund centró su atención en los "chicos de la calle" de Waterford, que carecían de educación y de atención. Puso toda su energía, su capacidad comercial, sus bienes y su fortuna, que era considerable, en el desarrollo de un sistema educativo para aquellos a quienes las leyes y las costumbres de la época discriminaban.

Edmund escuchó la inspiración del Espíritu Santo que le llegó a través de las reflexiones sobre su vida, y en especial por las escenas de las que era testigo, a diario, en las calles de Waterford.

Sus amigos pensaron que estaba loco al dejar un negocio extremadamente próspero por los chicos abandonados.

Las oportunidades de tener éxito eran escasas. Los ayudantes iban y venían. Edmund se enfrentó con enormes dificultades y frustraciones. Pero perseveró en su visión. Siguió al lado de los chicos de Waterford. Y no se limitó a "enseñarles"; fue su "hermano". Se entregó a sí mismo, no solamente sus conocimientos.

 

 

Nacimiento y Vida de Hogar

 

Edmundo Rice nació en Irlanda el 1º de junio de 1762 en un pueblo llamado Callan en el condado de Kelkenny. Su padre Robert era un próspero granjero, muy respetado por sus vecinos. Margarete, su madre, era una mujer de modales refinados, de gran fuerza de ánimo y de piedad sin ostentación.

A pesar del código penal (que prohibía a los irlandeses votar, arrendar una granja, montar a caballo, instruirse o aprender un oficio) contra los católicos, la familia de los Rice vivió en una casa cómoda en su granja.

El padre de Edmundo cultivaba aproximadamente 65 hectáreas de tierra fértil, una posesión inusual para un católico de aquellos días. Los nueve niños (dos muchachas y siete muchachos) recibieron su educación bajo el techo paterno por maestros que viajaban de casa en casa.

Uno de éstos, padre Patrick Grace ("el pequeño fraile gris"), por su vida santa y su manera pacifica influyó mucho en la formación religiosa de los niños de la familia Rice, especialmente a Edmundo en los inicios de su adolescencia.

Siguiendo el ejemplo de su madre, Edmundo traía a los niños del vecindario a su casa y les daban comida. Después de alimentarlos, Edmundo los sentaba y les enseñaba oraciones. Cuando Edmundo tenía quince años, sus padres le enviaron a estudiar a la ciudad de Kilkenny

 

 

Juventud en Waterford

 

Edmundo llegó a Waterford en 1779. Trabajó pra su tío, Michael Rice quien proporcionaba comida y otros artículos a las naves y al ejército.

Waterford era una ciudad rica y muy próspera. Tenía el puerto más avanzado en Europa después del puerto de Hamburgo. Un gran número de barcos que navegan de Europa a América requerían provisiones para el viaje.

En Waterford Edmundo se hizo un comerciante muy exitoso. Fue respetado como uno de los comerciantes más honrados en la ciudad. El código penal todavía estaba en fuerza. Los católicos de Waterford asistieron a Misa y oraron en dos iglesias, la capilla Grande (ahora la Catedral) y san Patricio el que fue un almacén en grano convertido en iglesia.

Edmundo era uno de los pocos hombres que asistía a la Misa todos los días y comulgaba todos los domingos.

 

También leía libros religiosos y sobre todo la Biblia la cual tenía un lugar especial en su lectura diaria. También pasó su tiempo libre visitando a los enfermos pobres en sus casas.

 

 

Matrimonio

 

Edmundo se casó con Mary Elliott en 1785. La joven pareja vivió en Ballybricken, un distrito de Waterford. Alegremente casado, con un negocio próspero, el futuro parecía bueno para el Señor Rice.


En su tiempo libre Edmundo y su esposa visitaban las casas de las personas pudientes de la ciudad. Cuando la oportunidad se presentaba Edmundo visitaba su casa en Callan a ver su viejo hogar y visitar a sus padres. En 1788 los Rice estaban esperando el nacimiento de su primer niño. Sin embargo, la tragedia golpeó a la vida feliz de Edmundo. La Señora Rice murió en enero de 1789. Su niña nació inválida; Edmundo llevó esta cruz muy pesada con resignación.

 

Su hermana vino de Callan para cuidar su casa. Edmundo amó a su hija Mary tiernamente. Le proporcionó todas las comodidades que la niña necesitaba. Cuando Mary tenía catorce años Edmundo la llevó a Callan donde su hermano casado se encargó de criarla como su propia hija.

 

 

Vocación

 

Su negocio llevó a Edmundo a los muelles de Waterford. Se enfrentó con la pobreza urbana, gente que se dedicaba a mendigar por falta de recursos. Aquí también se encontró con las muchedumbres de muchachos que no podían asistir a la escuela por el código penal, que impedía la educación de los católicos. Estos niños se pasaban el día entero matando el tiempo y metiéndose en problemas.

Su corazón se conmovió por la condición de estos muchachos. Edmundo estaba sorprendido de que nadie mostrara algún interés en estos niños. Parecía que la sociedad les había fallado.

Un vez mientras estaba de viaje, Edmundo compartió un cuarto en un hostal con un fraile. En lugar de dormir, el fraile pasó la noche en oración y alabando a Dios. Edmundo se preguntó por qué él no era devoto de Dios como el fraile. Por el ejemplo del fraile, Edmundo decidió llevar una vida de oración e ingresar en un monasterio.

Sin embargo, una amiga le dijo que sería mejor si Edmundo invertiría su energía y fortuna en beneficio de los niños pobres de la calle en vez de hacerse un monje. Edmundo escribió al Papa y el Obispo en Kilkenny buscando consejo. Los dos le instaron que abriera escuelas. Edmundo vendió su negocio y abrió su primera escuela en un viejo establo, en New Street, Waterford, en 1802.

 

 

Primera Escuela

 

La escuela en Mount Sion fue construida para acomodar aproximadamente cien muchachos en cada aula. El Hermano que enseñaba la clase fue ayudado por auxiliares. Estos auxiliares eran los muchachos mayores de la clase quienes revisaban la tarea y el catecismo de los demás.

Todos los muchachos aprendieron a leer, escribir y operaciones matemáticas. Cuando los muchachos crecieron se les agregaron otros cursos útiles como contabilidad, geografía y navegación.

Para Edmundo el curso de religión era de suma importancia. A pesar de las dificultades en enseñarlo, valía la pena hacerlo por la mejora que se notaba en la vida de los muchachos.

La imagen de la Virgen María tenía un lugar de honor en cada aula. Cuando el reloj tocaba la hora los muchachos se ponían de pie y oraban un Ave María en su honor. Los muchachos recibían preparación especial para Primera Comunión y Confirmación. Cada escuela tenía una biblioteca. Los muchachos llevaban a casa los libros para leérselos a sus padres que no sabían leer.

 

 

Compañeros

 

Thomas Grosvenor y Patrick Finn fueron los primeros compañeros de Edmundo. En Mount Sion se levantaban temprano por la mañana, pasaban un largo tiempo en oración y asistían a la Misa diariamente.

En 1806 una escuela se abrió en Carrick-en-Suir y un año después otra en Dungarvan. El 15 de agosto de 1808, con el permiso del Obispo Power, los Hermanos formalizaron su dedicación a la vida religiosa por la profesión de votos religiosos según la Regla de la Presentación. En ese día Edmundo adoptó el nombre religioso de Ignacio en honor a su patrón san Ignacio de Loyola.

En los primeros veinte años, se abrieron escuelas en Cork, Dublín, Cappoquin, Thurles y Limerick. En todos estos pueblos el número de alumnos aumentó dramáticamente. Con este éxito, las demandas por escuelas venían de todas partes de Irlanda e Inglaterra. La bendición de Dios era evidente en el trabajo de Edmundo y los Hermanos.

 

 

Panadería y Sastrería

 

En Mount Sion Edmundo construyó una panadería y una sastrería. Los niños en la escuela tenían hambre. Sus padres eran demasiado pobres para alimentarlos. Al llegar a la escuela cada mañana los muchachos recibían pan fresco horneado. Esto les daba la energía necesaria para desarrollar bien sus tareas escolares.

Además de alimentar a los muchachos, Edmundo notó que los niños padecían mucho de frío, debido a la ropa inadecuada que llevaban puesta. Se emplearon sastres para hacer ropa para los muchachos. Una señora trabajaba a tiempo completo confeccionando camisas para los muchachos.

Cuando los muchachos hacían su Primera Comunión o Confirmación, recibían un nuevo traje. Después de la ceremonia los muchachos celebraban con un desayuno en Mount Sion. La tradición de alimentar y vestir a los niños se llevó a cabo en las escuelas de todos los Hermanos.

 

 

Aprobación Papal

 

on el éxito y crecimiento de las escuelas, Edmundo solicitó al Papa para la aprobación de su congregación. Mientras muchas personas lo apoyaban totalmente, Edmundo experimentó gran sufrimiento y desilusiones de algunos colegas y clero en estos pasos.

En tiempos de problemas, Edmundo recurrió siempre a la oración. Tenía una devoción particular a orar ante el Santísimo. Aquí él traía todas sus cartas, cuidados, dudas y problemas. Su vida de oración le ayudó a aceptar todas las desilusiones.

A pesar de los retrocesos, su oración por la aprobación fue atendida. El 5 de septiembre del 1820, el Papa Pío VII aprobó la Congregación de Hermanos Cristianos. En enero de 1822, en Mount Sion Edmundo fue elegido el primer Superior General de la nueva congregación. Después de su aprobación Papal, los Hermanos abrieron escuelas en todos los cinco continentes. La primera escuela fuera de Irlanda, fue en Preston, Inglaterra, abierta en 1825.

 

Dificultades

 

Cada nueva fundación se presentó a Edmundo con nuevos desafíos y dificultades. Él ya había gastado todo su dinero en Waterford. No quedaba dinero para otras fundaciones.

La mayoría de las escuelas estaba en distritos pobres. Los Hermanos sufrieron duramente la pobreza.

Sin embargo, Edmundo los animaba en su vocación. Los Hermanos también experimentaron dificultades en su labor escolar con los muchachos. Sin embargo, la gran mejora en los niños hacía que sus sacrificios valieran la pena.

En la calle North Richmond, en la ciudad de Dublín, se construyó el O'Connell School como la escuela oficial para el entrenamiento de los nuevos Hermanos.

El pago a los trabajadores era muy difícil y penoso para Edmundo porque la mayoría de los grupos que prometieron donaciones no cumplieron con su promesa. Algunas de las escuelas de los Hermanos se vincularon al Consejo Nacional de Educación en 1832. Dentro de unos años los Hermanos se retiraron de este Consejo.

Cuando se le preguntó a Edmundo cómo los Hermanos podían sobrevivir sin dinero, Edmundo contestó, "la Providencia será nuestra herencia". Esta profecía probó ser verdadera.

 

El Santísimo

 

En las palabras de testigos, Edmundo tenía una fuerte devoción al Santísimo. Cuando era niño él sirvió en la Misa en la capilla en Callan. Frecuentemente comulgaba.

Cuando Edmundo fundó su congregación, animó a los Hermanos a que asistieran diariamente a la Misa. En actitud de oración ante el Santísimo, Edmundo consiguió el valor y confianza en Dios para enfrentar muchas dificultades.

Desde el principio la casa de cada comunidad de los Hermanos tenía una capilla donde se celebraba la Misa y se guardaba el Santísimo.

Edmundo visitaba al Santísimo todos los días. Animó a que los muchachos hicieran igualmente en las escuelas. Incluso en su vejez siempre fue el primero en la capilla cada mañana para adorar a Jesús Sacramentado.

 

 

La Virgen María

 

Una de las reliquias más preciosas de Edmundo en Mount Sion es la imagen de la Virgen María, la Madre de Dios. En su casa en Callan se arrodillaba cada tarde con la familia para orar el Rosario.

La imagen de María tenía un lugar de honor en cada aula. Edmundo enseñó a los muchachos a dirigirse a María en oración varias veces al día. Los días festivos de María se celebraron en una manera especial.

Una de las oraciones favoritas de Edmundo era el Memorare en el que repitió, que: "jamás se había oído decir que ninguno de cuantos han acudido a tu protección implorado tu auxilio, suplicado tu socorro, haya sido abandonado de ti."

Los Hermanos se reunían cada tarde juntos para recitar el Rosario. Rezando el Rosario Edmundo compartió las alegrías de María, los dolores y sus triunfos. Al compartir su oración con María, creció en el amor y el conocimiento de Jesús - Salvador y Redentor.

 

 

Misiones hoy

 

Edmundo envió a los Hermanos para que abrieran escuelas en muchas partes de Irlanda. En Inglaterra, se abrieron escuelas en Preston, Manchester, Liverpool, Londres y otras ciudades donde había poblaciones grandes de irlandeses.

Se abrieron escuelas en Gibraltar en 1836 y en Nueva Gales Sur en 1843. En 1848 los Hermanos abrieron escuelas en la India, en América del Norte en 1876 y en África del Sur en 1897.

Hoy los Hermanos Cristianos trabajan en los cinco continentes. En todas estas misiones, el trabajo de la evangelización de la niñez y juventud continúa.

Hoy los Hermanos Cristianos continúan su misión de instrucción mundial. Los Hermanos de todos los continentes están enseñando en dieciséis países en África y cinco países en América del Sur. (Argentina, Bolivia, Paraguay, Perú y Uruguay).

Además del trabajo de educación, los Hermanos animan a los laicos para que desarrollen sus propias habilidades y se hagan autosuficientes.

 

 

Muerte de Edmund Rice

 

En 1838 Edmundo Rice, jubilado como Superior General, regresó de Dublín para vivir en Waterford. Tenía 76 años de edad y sufrió de una dolorosa artritis.

Además del dolor físico Edmundo sufrió mucho de dificultades y conflictos. Edmundo llevó sus cruces con una inusual paciencia.

Edmundo se pasó los últimos dos años confinado a su habitación sufriendo a menudo la pérdida de memoria.

Sin embargo, cada vez que despertaba de su sueño sus primeras palabras eran: " la Alabanza sea para ti, Oh Cristo."

En sus momentos lúcidos amaba leer la Biblia y los Anales de la Propagación de la Fe. Edmundo murió entre las 11 y 12 horas del jueves 29 Agosto de 1844. Se enterró dos días después en el cementerio de la comunidad.

Al escuchar de su muerte el dolor se extendió por todo Waterford. Las personas sentían que habían perdido a su más grande bienhechor.

Fuente: www.familiaedmundorice.org

 

 

 

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